El hombre que fuiste y el hombre que eres hoy

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No fueron los años ni la distancia lo que hizo que todo fuera imposible entre tú y yo. Fue otra cosa. Fue que el hombre que eras, ya no lo eres más. La vida te cambió, tu vida te cambió. Y ahora ¿dónde encuentro a ese hombre que yo quería? ¿A dónde se fue el sueño de por fin tenerte, después de esperarte por tanto tiempo?

Tal vez soy yo. Tal vez cambiaste, porque yo también cambié y no te gustó mi cambio y tu sueño de mí, tampoco se hizo realidad, como querías. Pero es que no entiendo…al principio, cuando nos volvimos a reencontrar, por redes sociales, todo pareció ser tan maravilloso y espectacular. ¿Qué pasó después cuando nos vimos presencialmente? ¿Había pasado ya demasiado tiempo? ¿Ya era ridículo amarnos?

Es que es muy distinta  la vida real, ¿verdad? Y de pronto cuando nos vimos, apareció esa cruda realidad. Pero cuando hay ganas, cuando hay amor, las personas sí se aceptan, a pesar de todo. A pesar de los años, a pesar de los cambios y a pesar de la vida misma. Pero tú no. Tú no diste ese paso, algo te lo impidió. ¿Fui yo? ¿No estaba dentro de tu actual estándar de belleza física e intelectual? ¿O es que siempre estuviste enamorado de alguien más y esa verdad no te dejó dar el paso conmigo? ¿Es el atlántico? No lo creo, el verdadero amor, no tiene distancias.

Tal vez todo eso ya no importa mucho, pero ¿ahora a dónde dirijo yo toda esta frustración que me dejaste? ¿Cómo manejo tanta expectativa deshecha; tantos sueños rotos de ti?  Me pregunto, ¿por qué a mí no me importó si tenías más canas o más arrugas? ¿Por qué a ti sí te importó, si se suponía que aparentemente teníamos algo verdadero? ¿Ese fue tu real impedimento para estar conmigo? Si fue eso, ¡qué poco me querías en realidad!

Puede parecer masoquismo, pero me gustaría una respuesta sincera.  A tus más de 60 años, ¿buscas estar con una de 30 y ya no te sirve una de un poco más de 50? ¿Eso es? Tal vez lo logres, si eso es lo que quieres. Siempre fuiste un hombre muy guapo y seductor, y aún lo eres, aunque a veces se te nota el cansancio en la mirada. ¿O ese es un cansancio por verme a mí? ¿Tendrías más energía con una de 30? Tal vez sí… pero la pregunta es, ¿cuánto te duraría ese primer impulso?, ¿el impulso que no quisiste tener conmigo?

¿Sabes qué? cuando repaso todos nuestros encuentros y desencuentros, me arrepiento de haberte amado tanto. Me arrepiento de haberte esperado por tanto tiempo en mi corazón. Me arrepiento de no haberme entregado completamente a algún otro amor, porque tu fantasma siempre estaba en mí y quise guardar toda esa pasión, todas esas ganas para ti. Pero tú no lo supiste ver, ¿cierto?

He llegado a un punto en que soy yo quien está cansada. Sinceramente, no creo tener ganas ni fuerzas para volver amar a nadie. ¿Y tienes tú la culpa de eso? ¡Claro que no! Soy yo responsable de haber creído que el sueño de ti iba a ser una realidad. Ese sueño del príncipe azul, que siempre me contaron que iba a terminar en la alegría de concretarlo contigo, porque tú siempre fuiste mi príncipe en esos sueños que tuve, ¿lo sabías? Siempre fuiste lo que mi cuerpo y mi alma querían de verdad. Y lo supe desde que te vi, y yo pensé y creí, por un momento, que también tú lo sentías, pero solo pude entender -cuando lo conversamos-, que yo solo era una más con la que te enganchaste por un rato, mientras estabas en la búsqueda de la mujer que considerabas era para ti. Una mujer que ya sabemos fue otra.

¿Quizás te quedaste amando a tu esposa o a alguien más? ¿O tal vez te quedaste sin fuerzas para amar a nadie más? El tema es que, en nuestro reencuentro por redes para mí todo fue romance, todo fue erotismo. Todo eso eras tú: el príncipe de mi cuento.  Pero lo cierto es, -y ahora lo sé-, que la princesa de tu propio cuento, no era yo. Es difícil aceptarlo. Me ha tomado años, llantos, retrospección, conciertos, estudios y cursos para tratar de no pensarlo, porque siempre quise buscar excusas y siempre supe, en el fondo, que me estaba engañando porque en mi mente tú estabas buscando siempre la manera de que estuviéramos juntos. ¡Qué tonto pensamiento ¿verdad?! si tus rechazos, eran más que evidentes y tu indiferencia, la pude sentir todo el tiempo. Y ahora que lo veo nítidamente, me justifico, porque cuando se ama, se quiere encontrar razones en las sinrazones.

Y alguien se podría preguntar ¿cómo quieres a alguien así? Un alguien que casi nunca estuvo en tu vida y solo era un constante recuerdo, imágenes borrosas, un holograma sin sustancia, idealizaciones absurdas de momentos vividos brevemente en frases cortas llenas de intensidad por mensajes, pero que fueron tan solo eso: palabras al viento, sin ninguna acción verdadera. De besos intensos, -sí claro-, alguna vez dados, pero perdidos en el tiempo. Solo instantes breves, solo idealizaciones hechas de humo, hechas de viento.

Pero es que no puedo evitarlo. Cada vez que lo pienso, cada vez que te busco en mi memoria, en mis deseos, lloro por el sueño que apenas rocé, porque no pude atraerlo al mundo real. Y me vuelvo a preguntar entonces, una y otra vez, ¿cómo podré olvidarte verdaderamente, si te quedaste anclado en mí, aun entendiendo cuál es la realidad? Y está bien, es mi proceso, que ha sido lento, que ha estado lleno de negacionismo.

Y bueno, ya a estas alturas de la vida, me parece bien que solo seamos amigos para no dar el paso a la tan temida despedida, la que de alguna forma siempre está, inevitablemente, a la vuelta de la esquina, porque ahora solo está, en mi corazón, la pequeña esperanza de que, tal vez, de alguna forma, mis sentimientos por ti desaparezcan definitivamente para que al final solo seas un recuerdo. Porque lo cierto es que solo fuiste un soplo de aire, un espejismo, un desierto árido que está desapareciendo con el tiempo, poco a poco, porque tú así lo quisiste, sin dejar huella, sin dejar ningún dolor.

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6 comentarios. Dejar nuevo

  • Adolfo Milla Alcayaga
    agosto 19, 2023 12:40 am

    Definitivamente este mal hombre fue sólo un príncipe Celeste.

    Llega al alma ..
    Felicitaciones

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    • Muchísimas gracias Adolfo por tu amable comentario. Y estas cosas pasan y son dolorosas, pero también son aprendizajes, porque definitivamente te hacen madurar. Un abrazo.

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  • Lucila Rebolledo Canto
    septiembre 3, 2023 9:33 pm

    Lamentablemente esto se da y mucho. Pero siempre las cosas pasan por algo, de ellas sacamos una enseñanza.
    Creo en el amor en sus dististas formas.
    Cariños Cecilia.

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    • Muchas gracias Lucila por tu comentario. Sí, es una historia de alguien que amó mucho, pero que no fue correspondida de la misma forma, y como dices, son lecciones para crecer.

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  • Lucila Rebolledo Canto
    septiembre 3, 2023 9:36 pm

    Bella Historia, por que a pesar de este hombre inseguro, no olvidara quien lo amo, o quizas nunca lo sabra.
    Saludos Cecilia.

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