¿Cuál es el propósito de nuestra vida? Una pregunta que parece más filosófica que una invitación a leer los cuentos de esta página Web.
Entonces te preguntarás ¿por qué como primera interacción contigo quiero hablar de este tema? La verdad es que, esta pregunta al menos para mí tiene todo que ver con esta plataforma.
Crecí en los setenta y ochenta como una hija de clase media con padres trabajadores en el mundo público. Un hermano amable y cariñoso y que siempre pareció tener más habilidades matemáticas y científicas que yo, por lo que fue él quien se transformó en la esperanza familiar para enfrentar este mundo complejo y tantas veces hostil.
¿Y yo qué? ¿Qué pasaba conmigo? Pues me sentía pérdida en lo que significaba crecer, pensar en una carrera y desarrollar una vida con todo lo que se esperaba en aquellos tiempos: casarse, tener una carrera semi exitosa y ser madre.
De todas esas expectativas creadas la vida me regaló un hijo maravilloso, una carrera, pero no así un esposo o una pareja estable. Y supongo que siempre fue para mí una expectativa muy grande para alcanzar muy deseada por mí, porque debo confesar que anhelaba ser la esposa del hombre perfecto. Pero no se dio. Aún al menos.
Y ese sueño lo tuve desde siempre, pues mis padres vivieron juntos 50 años, y debo decir, siendo bastante felices. Y así me desarrollé, ansiando como niña, adolescente y mujer, el amor.
Recuerdo escribir historias románticas; relaciones amorosas de príncipes y princesas desde muy pequeña. Y el desear ese amor, soñar despierta idealizando muchachos u hombres, traté de escribir respecto de ese anhelo. Sin embargo, faltaba algo en mí, porque no tenía la técnica ni el conocimiento literario, y desistí de seguir en mi meta de convertirme en escritora y escribir sobre un tema que me desafiaba. Así me convencí que no tenía el talento suficiente para seguir y entonces, no seguí.
Luego vino la vida misma, esa que me preguntaba todo el tiempo, ¿Qué sería de mí?
Como yo nunca fui una alumna realmente brillante, buena alumna sí, pero tampoco lo suficiente como para llamar la atención y tampoco había dinero en casa como para invertir en una educación privada –aunque eso casi siempre suena a excusa-, no pude entrar a una universidad tradicional. Sin embargo, y gracias al amor de mi familia, estudié en un instituto y pude comenzar a trabajar en el mismo lugar donde mi padre más tarde, me consiguió una práctica laboral.
Luego llegó nuevamente ese deseo de escribir. Pagué una carrera de noche y logré ser Periodista. Pero no era suficiente para mí. Faltaba algo.
Al recordar aquella época, yo me pregunto ¿por qué en el fondo sabemos que la vida a veces nos lleva por lugares que no queremos? Aunque es cierto, nosotros mismos dejamos que nos lleve. Lo permitimos. Eso me pasó a mí. Y así, muy pronto llegaron las pruebas de vida que, si debo ser sincera, a medias supe encarar: el sufrimiento en situaciones laborales; la pérdida dolorosa de mis padres, y por lo mismo, separaciones forzadas de mi hijo, por un tiempo, fueron devastadoras situaciones que tuve que enfrentar.
En aquella época se reforzó mi propia desvalorización como ser humano, como resultado también de comentarios de personas, que, como un espejo, me hacían ver mis más profundas vulnerabilidades y fallas.
Luego surgieron en mí las mismas preguntas que yo apagaba. ¿Qué quiero de la vida?, ¿para dónde voy? Fue una época donde comprendí que hubo gente que me utilizó nada más, y junto a ello, se daban el lujo de decirme cosas terribles que yo aceptaba, sin discutir. Finalmente comprendí que no eran verdad. Al menos yo ya no me alineo más con esa frecuencia.
Pude despertar y entender que el tiempo pasaba y yo estaba sin hacer lo que la vida me revelaba que debía hacer sin cuestionamientos: escribir. Y que puede, en su resultado final, ser bueno o no tan bueno. Deficiente o básico, como alguien por ahí me dijo, pero lo importante es que me atreví, y es aquí donde realmente quiero llegar para hacerte a ti, que me estás leyendo, abrir los ojos.
¿Es necesario ser el mejor de todos o todas para empezar a hacer un cambio en tu vida y tomar la decisión de seguir tu verdadero propósito de vida? No lo creo.
Creo que primero hay que tener valor para buscar dentro de uno mismo y encontrar esa verdad. La verdad de lo que quieres ser y así reconocerte, pues todos tenemos una pasión y solo debes darle luz para volcarte en ella, porque ésta es una gran verdad: tu meta es ser tú mismo. A eso vinimos a este mundo, entonces, hazlo ya.
En mi caso mi propósito es escribir y como lo dejé entrever, apunto hacia un tema que me importa: el amor y desamor. Y como ya lo expresé, puedo escribir bien o mal, pero no es el punto, lo importante es que lo hago apasionadamente, con felicidad y por fin puedo ser yo misma. Yo te deseo lo mismo a ti con lo que tú elijas.
Te invito a ti lector, que has llegado hasta aquí, a concretar lo que te nace del corazón. Sigue ese propósito que sabes que es el tuyo, pero que no te atreves a dar el paso porque piensas que no serás tan bueno. Yo te digo que no escuches al saboteador que está en tu propia cabeza, y tampoco escuches a quienes pretenden hacerte dudar de ti.
Te diré algo que he aprendido con el tiempo: las heridas del corazón y el alma, las desvalorizaciones de algunos que son incapaces de dar amor, respecto ni valor son personas que no deben estar en tu vida. Aléjate de ahí. A esta vida has venido a ser tú en tu propia verdad. Pero, ¿quién eres? ¿Eres lo que esperan los demás? ¿Eres quien escucha a los que quieren verte fracasar? ¿Eres quien a todo le teme y piensa que no es tiempo ni es posible hacer algo distinto?
Pues yo te respondo que eres lo que está en el fondo de tu corazón arraigado y tienes guardado profundamente en ti y que tal vez no te atreves revelar y que te aseguro te hará feliz. Y cuando seas feliz, las personas a tu alrededor que realmente te quieren, lo serán también.
Entonces, atrévete y revela el objetivo de tu alma. Está en ti. Yo ya lo encontré y quiero intentar mejorar cada día. Espero lograrlo en algún momento.
Mientras tanto te dejo estos, mis cuentos, que son el resultado de atreverse. Y repito, no serán los mejores del mundo, soy sincera conmigo misma, pero es parte de mi recorrido, donde espero crecer, apasionarme y vivir intensamente el momento de la creación. Ahora solo espero que me leas, compartas y critiques de manera positiva, porque la crítica constructiva también sirve para avanzar.
Un abrazo para ti y pronto estaré comentando otro tema que espero te interese.
